MONITOREO Y EVALUACIÓN

El monitoreo y la evaluación de políticas públicas, planes, programas y proyectos busca medir el grado en el cual se han cumplido los objetivos y metas de corto, mediano y largo plazo, por medio de una serie de actividades y metodologías que permiten reconstruir la teoría del programa y medir el grado de contribución de una organización a la solución de una necesidad, problemática o estrategia nacional, cuyo beneficiario es directo (población objetivo previamente identificada) e indirecto (población como un todo). Esta evaluación se puede realizar en distintos niveles a saber:

La evaluación depende en este caso, del momento en el cuál se desee obtener la información, ya que, el aplicar una evaluación a nivel de insumo permite conocer el contexto al cual se enfrentará una intervención; una vez iniciada y antes de finalizar, se aplica una evaluación de proceso con el fin de corregir el rumbo y ajustar las actividades para el cumplimiento de los objetivos y metas.

Cuando se desea aplicar una evaluación de resultados, el espectro se amplía a:

  • Evaluación de producto: al momento en que termina la intervención.
  • Evaluación de aprovechamiento: mide el uso que le dan los beneficiarios al producto.
  • Evaluación de efectos: tiempo después del cierre del proyecto (mediano plazo).
  • Evaluación de impactos: mucho tiempo después de finalizada la intervención.

¿Es la metodología aplicable a cualquier intervención en cualquier momento? No necesariamente, por ello, este dictamen lo confirma un estudio de evaluabilidad de la intervención, el cual indica si existen los elementos suficientes para realizar la evaluación en el nivel deseado.

Una herramienta básica en el proceso de la evaluación orientada a impactos es la cadena de resultados, la cual, permite construir un proceso lógico de causa y efecto en la consecución de los objetivos planteados en una intervención. Eso sí, conforme se va aumentando el nivel de resultado (del producto a aprovechamiento, efectos e impactos) aumenta también la cantidad de factores externos que contribuyen a que se den los resultados esperados, es decir, una única intervención de una sola organización no logra impactos, por ello, se requiere valorar las intervenciones de otras organizaciones relacionadas con el objetivo superior, por ejemplo, la reducción de la pobreza no se puede atribuir a un único Programa como Avancemos, ya que, se requieren esfuerzos interinstitucionales (salud, trabajo, educación, etc.) para que la pobreza se reduzca, por ello se habla de medir el grado de contribución de la intervención.

Finalmente, existe lo que se denomina límite de gestión, que precisamente es el punto en el cual la organización es 100% responsable por el resultado y este resultado es el producto que debe entregar la intervención. Continuando con el ejemplo del Programa Avancemos, el IMAS es 100% responsable de otorgar el beneficio a la población identificada; es decir, esa institución entrega la Transferencia Monetaria Condicionada al padre/madre o encargado/a legal del estudiante que se encuentre en condiciones de pobreza extrema. Si estos beneficiarios no aprovechan esos recursos para ello, o si en el mediano y largo plazo no se ha reducido la pobreza o la deserción escolar, se escapa de la gestión que realiza el Programa Avancemos del IMAS (que es entregar la transferencia), pues otras organizaciones deben tener iniciativas que apoyen el uso adecuado del producto en el tiempo.

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